Ayer olvidé lo que más me gustaba del verano. Sabía que había algo que amaba por encima de todo lo demás. Cuando traté de recordar solo conseguí evocar el sabor de la sal.

Hoy recuerdo una mirada llena de amor, pero no los ojos que la proyectaban. También recuerdo un dulce aroma a perfume mezclado con sudor.

Una mujer llora, se acerca y me abraza fuerte. Las lágrimas que se deslizan de su mejilla a la mía se filtran por la barba hasta llegar a mi boca. Por un instante recuerdo el mar. Le pregunto por qué está triste y ella me dice que está perdiendo todo lo que le importa. Yo le cuento que cada día encuentro más cosas sin nombre.

Andoni Abenójar

Ayer olvidé lo que más me gustaba del verano. Sabía que había algo que amaba por encima de todo lo demás. Cuando traté de recordar solo conseguí evocar el sabor de la sal.

Hoy recuerdo una mirada llena de amor, pero no los ojos que la proyectaban. También recuerdo un dulce aroma a perfume mezclado con sudor.

Una mujer llora, se acerca y me abraza fuerte. Las lágrimas que se deslizan de su mejilla a la mía se filtran por la barba hasta llegar a mi boca. Por un instante recuerdo el mar. Le pregunto por qué está triste y ella me dice que está perdiendo todo lo que le importa. Yo le cuento que cada día encuentro más cosas sin nombre.

Andoni Abenójar